Sunday, August 31, 2008

Agosto 31st- Parque Los Andes

It was hot, and my cardboard shades weren't cutting it.

People began starring, but just as quickly, turned away and kept walking. My biggest audience were children. I had my 'closet' stationed across from a row of vendors, and just beyond the fence of a large playground.
Eventually, people started to approach me. I was taken more seriously as a 'vendor' than my past 2 performances. I was asked about prices, persuaded to make deals, and asked about my process.
After nearly 20 minutes of changing his mind about which clothes he liked best, a small boy and his mother finally bought a pair of pants w/ a big, open mouth on the crotch. They offered me 10 pesos, and I agreed. I threw in a pair of socks as an extra gift.

A heavily tattooed man, barely comprehensible with his slurred 'lunfardo' (slang), asked if he could take a picture of me with his two kids. I agreed. The little girl clutched my neck as I knelled besides them. He, too, asked about prices. He offered a peso for each thing. I told him it was too little, and he agreed, said he understood, "Es tu tiempo". I gave his kids each a pair of painted paper socks instead.
He smiled a great toothless-smile, we shook hands and he wished me luck as he left.

Most adults seemed too confused and/or apprehensive to approach me. But the kids had unimaginably good bits of advice for me, comments, and simplistic ways of understanding what they saw before them.
"Son ropas de mentira", a small girl dressed in a complete pink sweat suit said, "Si", her friend agreed.
They are clothes that are lies. I like this translation.

I moved to a new location, this time I opted to set-up in-between two stalls. It was a vacant place, and the next vendor over told me to "do as I liked, just don't blame her when they kick me out". I said sure, no problem.
Many people came to talk to me. They smiled, they scratched their heads, they asked questions, they looked 'puzzling-ly' at their partners.

I had a posse of children before me.

Someone asked if I was from Brazil, "No", I responded and pointed to the sign, "Yanqui-landia".

I emphasized that my cardboard sunglasses were 'de marca', or 'brand-name'. I showed the Dolce & Gabbana logo I'd painted on the side of a zebra-patterned pair.

Another man went on about how nobody would be willing to buy a fake t-shirt here for 10 pesos, especially when they could buy a real one for 8.
He suggested I make a line of vests , like the one I was wearing, and sell them for fiestas, 2 sizes: little and a little bit bigger.
He then said I should do the same for adults.
"The idea is good", I said.

At this point, a group of people, a woman with her badge in her hand stepped in front of me. "Somos del gobierno de Buenos Aires".
This is what I was waiting for.
"You can't sell here"
"But I'm not selling anything", I responded, "It's just art. I'm just showing my art".
Didn't matter, so I said no problem, and I packed up.

Women shook their heads, gossiping that "He's only there for the niños", and that "it is a shame".

..and I agree, a Shame it is.

Nest stop, Super-sexy Super-Panchos en el centro de Palermo...

CASTELLANO

Hacía calor y mis lentes de cartón no me ayudaban para nada.

La gente empezó a mirarme fijamente, pero al mismo tiempo, giraba y caminaba hacia otra dirección.
Los niños eran mi audiencia más grande. Yo tenía mi armario al lado de una fila de vendedores, y justo más allá de la plaza de juegos.
Finalmente, la gente empezó a acercarse hacia mí. Me tomaban más seriamente como un ‘vendedor’ que los dos actos anteriores. Me preguntaban sobre precios, me persuadían para hacer ofertas, y me preguntaban sobre el proceso de mi arte.
Después de casi 20 minutos de buscar en su mente sobre qué ropas le gustaban más, un nene chiquito y su madre, finalmente compraron unos pantalones con una boca grande y abierta sobre la entrepierna.
Me ofrecieron 10 pesos. Estuve de acuerdo. Pero agregué un par de medias como regalo.

Un hombre tatuado, casi incomprensible con su lunfardo, me preguntó si podía sacarse una foto conmigo y sus dos niños. También, me preguntó sobre mis precios. Me ofreció un peso por cada cosa. Yo le dije que era muy poco; él estuvo de acuerdo, me dijo que entendía; “Es tu tiempo”. Entonces, le regalé un par de medias pintadas a sus niños.
Él dibujó una sonrisa genial; sin dientes. Nos dimos la mano y me deseó `suerte’mientras se iba.

La mayor parte de los grandes parecía muy confundidos y/o aprensivos para acercarse hacia mí; pero los niños me daban pedacitos de consejos, comentarios y maneras muy simples de entender lo que veían. Yo no lo podía creer.

-“Son ropas de mentira”, dijo una nena vestida completamente en una traje rosa .
- “Sí”, su amiga estuvo de acuerdo.

They are clothes that are lies. Me gusta esa traducción.

Me mudé hacia otro lado y esta vez elegí poner mi armario entre dos stands. El lugar estaba vacío y la vendedora de al lado me dijo:

-“hacé lo que quieras, pero no es mi culpa si vienen a sacarte”.
- “Obvio”, le dije, “no hay problema”.

Mucha gente vino para hablar conmigo. Sonreían, rascaban sus cabezas, se preguntaban; se miraban con sus parejas re confundidas.

Tenía una pandilla de niños a mi lado.

Alguien me preguntó si era de Brasil, “No”, le dije, y señalé el cartel, “Yanqui-landia”.

Acentué que mis lentes de cartón eran importados. Les mostré la marca de ‘Dolce & Gabbana’ que estaba pintada sobre el estampado de cebra.

Otro hombre dijo que nadie compraría acá una remera falsa por 10 pesos; en particular cuando se podrían comprar las de verdad por 8 pesos.
Me sugirió que hiciera los chalecos, como el que yo tenía puesto, y venderlos para fiestas:
2 talles: uno pequeño y otro un poco más grande.
Después me dijo que debería hacer lo mismo para adultos.
“La idea está bien”, le dije.

A este punto, un grupo de gente y una mujer con una placa oficial en su mano aparecieron frente a mí.
- “Somos del gobierno de Buenos Aires”.
Es lo que esperaba.
-“No se puede vender acá.”
-“Pero no estoy vendiendo nada”, respondí. - “Sólo es mi arte. Sólo estoy mostrando mi arte.”

No les importa.
Entonces le dije que no había problema, y me embalé.

Mujeres negaban con sus cabezas y charlaban entre ellas “Está acá solamente para los niños”, “es una vergüenza”.

…y estoy de acuerdo, qué vergüenza que es.

3 comments:

Carla said...

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-Audrey